Hijo adulto recibe chucho de su madre por rob4r un c… Ver más
Las imágenes que están dando la vuelta al país no dejan a nadie indiferente. Un hombre adulto, sin camisa, llorando a mares, amarrado a un poste de luz en plena calle. Y frente a él, con un cinturón en la mano, su propia madre dándole la lección que “según ella” nunca le dio a tiempo.
El video, que ya supera los cientos de miles de reproducciones, ha dividido a México en dos bandos. Unos aplauden a la madre. Otros la condenan. Pero todos, absolutamente todos, están hablando de lo que pasó en esta colonia.
Lo que se sabe hasta ahora
Los hechos ocurrieron en una colonia popular de Ecatepec, Estado de México, durante la tarde del pasado jueves. Vecinos que presenciaron la escena cuentan que todo comenzó cuando doña Marta Elena Rodríguez, de 56 años, descubrió que su hijo le había robado dinero de su monedero.
Pero no era la primera vez.
Según relatan los vecinos, Jonathan, de 28 años, llevaba meses cayendo en el mismo patrón: le robaba a su madre para comprar sustancias. La gota que derramó el vaso fue cuando la señora descubrió que también le había robado el celular a una vecina de la tercera edad.
«La señora ya no aguantó», cuenta don Rogelio, vecino de la cuadra. «Lo encontró en la esquina, lo agarró del brazo y lo llevó hasta el poste. Ahí mismo lo amarró con un lazo y empezó a darle con el cinturón. El muchacho lloraba y le pedía perdón, pero ella no paraba.»
El castigo que nadie olvidará
Las imágenes son fuertes. Jonathan, atado al poste con las manos hacia atrás, recibe los golpes mientras su madre le grita entre lágrimas: «¿Te gusta robar? ¿Te gusta robarle a tu madre? ¡Pues ahora todo el mundo va a ver lo que eres!»
Los vecinos se dividieron al instante. Algunos intentaron detener a la señora. Otros sacaron sus celulares para grabar. Y un tercer grupo, el más numeroso, simplemente aplaudía.
«Yo la entiendo», dice doña Carmen, vendedora de tamales de la esquina. «Esa señora trabajó toda su vida vendiendo en el mercado para sacar adelante a sus hijos. Y este muchacho, en lugar de ayudarla, le roba. ¿Qué más podía hacer? La policía no hace nada.»
Pero no todos están de acuerdo
Del otro lado están quienes consideran que lo que hizo doña Marta fue un acto de violencia injustificable, sin importar lo que haya hecho su hijo.
«Eso es humillación pública», opina la psicóloga Patricia Mendoza, quien ha comentado el caso en redes sociales. «Amarrar a una persona adulta a un poste y golpearla frente a todos no es disciplina, es violencia. Y la violencia nunca educa, solo genera más violencia.»
Las autoridades llegaron al lugar minutos después de que comenzara el castigo. Los elementos de la policía municipal desataron al joven y tomaron la declaración de ambas partes.
¿Qué dijo la madre?
Ante los oficiales, doña Marta no se arrepintió. Entre sollozos, explicó que lleva años intentando que su hijo deje las sustancias. Que lo ha metido a rehabilitación dos veces. Que ha vendido hasta sus muebles para pagar sus deudas. Y que ya no sabía qué más hacer.
«Prefiero que me odie a que termine muerto en una zanja», habría dicho la mujer a los policías, según testigos. «Si la policía no lo va a corregir, lo corrijo yo.»
Los oficiales, tras escuchar a ambas partes, decidieron no presentar cargos contra la madre. Sin embargo, le advirtieron que si vuelve a ocurrir algo similar, sí podría enfrentar consecuencias legales.
El hijo, entre la vergüenza y el arrepentimiento
Jonathan, por su parte, pidió a los vecinos que borraran los videos. Con la cara hinchada de tanto llorar, aceptó que se lo merecía.
«Mi mamá tiene razón», dijo en voz baja a uno de los policías. «Yo le he fallado. Le he robado. Ella no se merece esto.»
Familiares cercanos aseguran que el joven aceptó ingresar voluntariamente a un centro de rehabilitación en los próximos días.
El debate que no termina
El caso ha encendido un debate nacional sobre los límites de la disciplina familiar. En redes sociales, los comentarios se cuentan por miles.
«Bien hecho, señora. A ver si así aprende», escribió un usuario.
«Esto es violencia disfrazada de amor. Pobrecito», respondió otro.
Y en medio de la polémica, una pregunta que nadie ha podido responder del todo: ¿hasta dónde puede llegar una madre desesperada por salvar a su hijo?
Lo que opinan los expertos
Especialistas en adicciones señalan que el caso de Jonathan es más común de lo que se cree. Miles de familias en México viven la misma pesadilla: un ser querido atrapado en las sustancias, robando a su propia familia para mantener el vicio.
«La desesperación lleva a los familiares a tomar medidas extremas», explica el terapeuta familiar Ricardo Salas. «Pero el castigo físico y la humillación pública rara vez resuelven el problema de fondo. Lo que este joven necesita es tratamiento profesional, no golpes.»
