Era un lunes como cualquier otro en el Pirineo aragonés.
Seis amigos. Esquíes de travesía. Nieve fresca bajo un cielo de invierno.
Nada hacía presagiar lo que estaba a punto de ocurrir en la ladera oeste del pico Tablato.
La montaña tenía otros planes
A unos 2.200 metros de altitud, en las inmediaciones del Balneario de Panticosa, el grupo avanzaba con calma.
Eran esquiadores experimentados. Conocían la montaña. Iban bien equipados.
Pero en la montaña, dicen los que saben, el riesgo cero no existe.
Y ese lunes, la montaña decidió demostrarlo de la forma más cruel posible.
Cuando la nieve se convierte en una trampa mortal
De pronto, el suelo bajo sus pies empezó a crujir.
Una placa de nieve, de esas que se forman en láminas durante los días de frío y nevadas, se fracturó sin aviso.
Y empezó a deslizarse ladera abajo.
Lo que vino después fue el horror en estado puro: una avalancha de nieve y hielo que arrastró a quienes estaban encima de la placa.
Seis personas. Seis vidas. En cuestión de segundos, todo cambió para siempre.
El grito de auxilio que llegó a las 13:00
Eran alrededor de las 13:00 horas cuando el teléfono de emergencias 112 empezó a sonar.
Dos hombres del grupo habían tenido una suerte increíble: estaban fuera de la avalancha, empujados por el propio golpe del arrastre, y resultaron ilesos.
Fueron ellos los que alertaron a los servicios de emergencias.
Lo que contaron al otro lado de la línea dejó helados a los operadores.
El operativo que se puso en marcha en minutos
La Guardia Civil no perdió ni un segundo.
Activó de inmediato al Grupo de Rescate e Intervención en Montaña (GREIM) de Panticosa, Jaca y Huesca.
También movilizó a la Unidad Aérea y a un médico del 061.
Como se trataba de un grupo numeroso, se activó además a los Bomberos de Huesca.
Incluso se habló con la Unidad Militar de Emergencias (UME), aunque finalmente no fue necesaria su activación.
Tres vidas que se apagaron en la nieve
Cuando los rescatistas llegaron al lugar, la escena era desoladora.
Tres personas habían perdido la vida. Tres.
Sus cuerpos quedaron en la zona del accidente, a la espera de ser trasladados al Instituto de Medicina Legal de Huesca para la autopsia.
Una cuarta persona, una mujer joven, fue encontrada semienterrada en la nieve.
Había sobrevivido de milagro. Fue rescatada con vida y trasladada con hipotermia al Hospital San Jorge de Huesca.
¿Quiénes eran las víctimas?
Las víctimas procedían del País Vasco. Habían ido a disfrutar de la nieve. A hacer lo que más les gustaba en la vida.
Pero entre ellas había dos nombres que pronto conmocionarían a toda España.
Jorge García Dihinx. Pediatra del Hospital San Jorge de Huesca.
Y su pareja, Natalia Ramón, destacada corredora de trail running.
El tercer fallecido es un montañero vecino de Gipuzkoa cuya identidad no ha trascendido.
El pediatra de los 371.000 seguidores
Jorge García Dihinx no era un médico cualquiera.
Además de salvar vidas de niños en el hospital, era una auténtica estrella en las redes sociales.
En su perfil de Instagram, @jorgegarciadihinx, acumulaba 1.948 publicaciones y nada menos que 371.000 seguidores.
Compartía consejos sobre salud, deporte y alimentación sana.
Pero sobre todo, compartía su gran pasión: la montaña y la nieve.
La cruel ironía que nadie puede creer
Y aquí viene lo que ha dejado a todo el mundo sin palabras.
Jorge García Dihinx era el creador de la web ‘La Meteo que viene’.
Un portal de referencia para montañeros de todo el país. Un sitio donde analizaba partes meteorológicos, riesgos de aludes y condiciones de la nieve antes de cada salida.
El hombre que enseñaba a otros a leer la montaña… murió sepultado por un alud.
Formaba parte del club Peña Guara, de Huesca. Era un montañero experimentado. Un experto respetado por profesionales y aficionados.
Y aun así, la montaña no perdonó.
¿Cómo pudo pasar algo así?
Miguel Ángel Clavero, director general de Interior del Gobierno de Aragón, trató de explicarlo ante los medios.
Dijo que la cantidad de nieve caída no era muy grande. Que es habitual que en estos días de frío se formen placas en láminas.
«Una de ellas se rompe y desliza sobre las otras y arrastra a los que están encima de la placa», explicó con crudeza.
La avalancha arrastró tanto hielo como nieve. Y arrolló sin piedad a las personas que estaban en su camino.
El resultado fue fatídico.
El mensaje que hoy suena más duro que nunca
Fernando Beltrán, delegado del Gobierno en Aragón, pidió precaución a todos los montañeros.
Dijo que nunca se cansarán de lanzar avisos de precaución en la montaña.
Lo dijo claro: independientemente de que se vaya equipado, independientemente de que las condiciones puedan parecer razonables, el riesgo cero no existe.
Palabras que hoy, después de esta tragedia, suenan más duras y más ciertas que nunca.
El duelo que inunda las redes sociales
La noticia corrió como la pólvora por internet.
Miles de seguidores de Jorge García Dihinx llenaron su cuenta de Instagram de mensajes de despedida y de dolor.
Compañeros del hospital donde salvaba niños cada día. Amigos del club de montaña. Desconocidos que seguían sus consejos de salud y de nieve.
Todos con la misma pregunta atormentándoles la cabeza: ¿cómo pudo pasarle precisamente a él?
Una lección escrita con dolor
Los expertos lo repiten una y otra vez, y esta tragedia lo confirma de la forma más trágica: la montaña es impredecible.
Puedes ser el más experimentado. Puedes llevar el mejor equipo. Puedes haber estudiado el parte meteorológico al milímetro, como hacía Jorge cada semana.
Pero cuando una placa de nieve decide romperse, no hay experiencia ni conocimiento que valga.
Tres familias están hoy de luto. Tres vidas se apagaron en un lunes de invierno en el Pirineo.
Y una pregunta queda flotando en el aire frío de la montaña: ¿cuántas tragedias más tendrán que ocurrir para que entendamos que la montaña siempre, siempre, tiene la última palabra?
