Mamá da a luz a 10 bebés en parto histórico: pero uno de ellos no… lo que pasó conmovió a todos

Nadie en el Hospital General de Pretoria había visto algo así. Y eso que el doctor Pieter van der Merwe lleva 28 años atendiendo partos.

Eran las 4:47 de la mañana del 7 de octubre cuando Naledi Mokoena, de 34 años, entró a la sala de partos entre contracciones que apenas la dejaban respirar. Lo que pasó en las siguientes seis horas quedó registrado en la historia de la medicina sudafricana.

Naledi dio a luz a diez bebés. Diez. Decúplices. Un parto que los especialistas califican como «uno en mil millones».

Pero cuando el décimo bebé salió, la sala entera se quedó en silencio

Los nueve primeros lloraron al nacer. Fuertes, escandalosos, llenos de vida. Las enfermeras los iban acomodando en las incubadoras una tras otra, y el equipo médico apenas podía creer lo que estaba viendo.

Pero el décimo… el décimo no lloró.

«Fue el momento más largo de mi vida», confesó la doctora Anika Botha, neonatóloga a cargo del equipo. «Conté hasta diez en mi cabeza. Uno… dos… tres… y nada. La sala se quedó muda. Ni las máquinas parecían hacer ruido.»

El pequeño, un varón de apenas 780 gramos, el más pequeño de los diez, nació sin respirar por sí solo. Su cuerpecito, del tamaño de la palma de una mano adulta, estaba tibio pero inmóvil.

Lo que hicieron los doctores en los siguientes 90 segundos

El doctor Van der Merwe no lo dudó. Mientras una enfermera seguía atendiendo a Naledi, que acababa de dar a luz a diez criaturas y apenas podía mantenerse consciente, el equipo de reanimación neonatal se volcó sobre el décimo bebé.

Masaje cardíaco suave. Oxígeno. Estimulación. Cada segundo parecía una eternidad.

«Le hablé al oído», reveló la doctora Botha con la voz entrecortada. «Le dije: ‘tus nueve hermanitos ya están llorando, te están esperando’. Y entonces…»

A los 87 segundos, el bebé más pequeño de los diez soltó un llanto débil. Agudo. Frágil. Pero un llanto.

La sala entera estalló en aplausos. Una enfermera lloraba. Otra se persignaba. El doctor Van der Merwe, un hombre de 61 años que asegura haberlo visto todo, tuvo que sentarse.

Nueve niñas y un niño: la familia más numerosa de un solo parto en la historia del país

Los médicos confirmaron después lo que ya sospechaban: nueve niñas y un solo varón. El varón era precisamente el décimo, el más pequeño, el que casi no lo logra.

Los nombres que Naledi y su esposo Thabo eligieron para sus diez hijos han conmovido a todo el país: Amahle, Buhle, Candice, Dineo, Esethu, Fikile, Gugu, Hlelo, Iminathi… y para el pequeño guerrero, el décimo, eligieron un nombre especial: Lethabo, que en sesotho significa «alegría».

«Porque eso fue lo que nos trajo cuando lloró por primera vez», explicó Thabo, de 37 años, obrero de construcción, con los ojos llenos de lágrimas. «Alegría pura. Yo pensé que lo habíamos perdido.»

Un embarazo que nadie vio venir

Lo más sorprendente de esta historia es que Naledi ni siquiera sabía que esperaba diez bebés. En las ecografías, los médicos habían contado siete. Siete ya era un número extraordinario, un embarazo de altísimo riesgo que la mantuvo en reposo absoluto durante los últimos tres meses.

«En la última ecografía, a las 29 semanas, vimos siete», explicó el doctor Van der Merwe. «Pero estaban tan apretados ahí dentro que tres de ellos quedaron ocultos detrás de sus hermanos. Cuando empezaron a salir uno tras otro y llegamos al octavo, al noveno… y luego vino el décimo, hasta yo me quedé sin palabras. Y créanme, eso no me pasa a menudo.»

Naledi había quedado embarazada de forma completamente natural, sin tratamientos de fertilidad. Los especialistas no salen de su asombro: la probabilidad de concebir decúplices de forma natural es tan baja que ni siquiera existen estadísticas confiables.

El pequeño Lethabo sigue luchando

Hoy, una semana después del parto histórico, nueve de los bebés están estables y ganando peso en la unidad de cuidados intensivos neonatales. Pero el pequeño Lethabo, el décimo, el guerrero, sigue conectado a un respirador.

«Está mejorando cada día», aseguró la doctora Botha. «Ayer abrió los ojos por primera vez. Sus hermanas ya pesan más de un kilo cada una. Él va un poco más lento, pero va. Es un luchador, nos lo demostró desde el primer minuto.»

El hospital ha dispuesto una sala especial para que Naledi, aún en recuperación de un parto que los médicos describen como «físicamente devastador», pueda estar cerca de sus diez hijos. Thabo no se ha separado de la puerta de la unidad neonatal.

«Duermo en una silla», confesó. «No me quiero perder nada. Diez hijos… todavía no me lo creo.»

Una ola de solidaridad que recorre el país

La historia de Naledi ha desatado una solidaridad sin precedentes. Una cadena de supermercados donó pañales para un año. Miles de personas han enviado ropa y mensajes de apoyo. El Ministerio de Salud cubrirá todos los gastos médicos.

Una madre que ya es leyenda

Naledi, aún débil pero con una sonrisa que no se le borra del rostro, habló por primera vez con la prensa desde su cama del hospital.

«Cuando me dijeron que eran diez, pensé que era una broma», dijo entre risas y lágrimas. «Luego los vi a todos en sus incubadoras, tan pequeñitos, tan perfectos… y supe que Dios me había dado el regalo más grande del mundo. Diez veces.»

¿Y qué siente al ver al pequeño Lethabo luchando?

«Él me enseñó algo», respondió Naledi, mirando hacia la unidad neonatal. «Me enseñó que hasta el más pequeño puede ser el más fuerte. Lloró cuando todos pensamos que no lo haría. Mis diez hijos son un milagro. Pero él… él es mi milagro dentro del milagro.»

El hospital informó que, si todo sigue evolucionando favorablemente, los bebés podrían recibir el alta en unos tres meses. Será entonces cuando Naledi y Thabo enfrenten el desafío más grande: criar a diez bebés a la vez.

Pero por ahora, en esa sala de neonatos de Pretoria, hay diez pequeñas incubadoras en fila. Nueve con bebés que ya lloran fuerte. Y una, la décima, con un pequeño guerrero que cada día llora un poquito más fuerte.

Y eso, dicen los doctores, es el sonido más hermoso del mundo.

¿Crees que el pequeño Lethabo logrará salir adelante? ¿Qué harías tú con diez bebés recién nacidos en casa?

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