Te acuestas tranquilo, y a mitad de la noche te despiertas con las manos dormidas. Ese hormigueo raro, como si te caminaran hormigas por los dedos, que no se quita hasta que sacudes la mano varias veces.
Si te pasa seguido, no eres el único. Millones de personas sienten lo mismo, y aunque muchas veces tiene una explicación simple, también puede ser la señal de algo que vale la pena atender.
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La causa más común: la posición al dormir. Si te quedas dormido encima de la mano, con la muñeca doblada o el brazo bajo la almohada, estás comprimiendo los nervios que llevan la sensibilidad a los dedos.
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El túnel carpiano: el famoso nervio mediano. Cuando el adormecimiento es siempre en los mismos dedos —pulgar, índice y dedo del medio— y pasa casi todas las noches, muchos especialistas piensan primero en el túnel carpiano.
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Otras causas: la mala circulación, la falta de vitamina B12, los cambios en el azúcar en la sangre. Si el adormecimiento es todas las noches, dura mucho rato, o viene con debilidad o pérdida de fuerza, eso ya no se ignora: consulta a tu médico.
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Hábitos sencillos: dormir con las muñecas rectas, evitar apoyar el peso sobre las manos, no cruzar las piernas por largo rato y mover manos y pies antes de acostarte.
Tu cuerpo habla de noche. Cuando el mensaje se repite cada noche, escucharlo a tiempo puede hacer toda la diferencia.
Este artículo es informativo y no sustituye la opinión de un profesional de la salud.
