La picazón intensa, el ardor y los cambios en el flujo vaginal pueden ser extremadamente incómodos. Muchas mujeres asumen inmediatamente que tienen candidiasis y comienzan a probar cremas, tés o remedios caseros. Sin embargo, no todo mal olor o flujo diferente es causado por hongos.
La candidiasis vaginal ocurre cuando un hongo llamado Candida, que puede vivir normalmente en el organismo, crece de manera excesiva y altera el equilibrio de la zona íntima. Es una condición frecuente y tratable, pero utilizar el tratamiento equivocado puede prolongar los síntomas o esconder otra infección. (CDC)
Los síntomas más comunes
La candidiasis suele provocar picazón fuerte, irritación, enrojecimiento y ardor alrededor de la vulva. Algunas mujeres también sienten molestias al orinar o durante las relaciones sexuales.
El flujo puede volverse blanco, espeso y grumoso, parecido al requesón. Por lo general, este tipo de infección no produce un olor fuerte. De hecho, cuando existe un olor desagradable o parecido a pescado, podría tratarse de vaginosis bacteriana u otra condición que necesita un tratamiento diferente. (ACOG)
También es posible tener candidiasis sin presentar todos los síntomas. Por eso, especialmente durante el primer episodio, lo más seguro es confirmar la causa antes de automedicarse.
¿Por qué aparece la candidiasis?
La vagina mantiene naturalmente un equilibrio entre diferentes microorganismos. Cuando ese equilibrio cambia, la Candida puede multiplicarse más de lo normal.
Entre los factores que pueden favorecer su aparición se encuentran el uso reciente de antibióticos, el embarazo, los cambios hormonales, la diabetes mal controlada, un sistema inmunitario debilitado y permanecer durante mucho tiempo con ropa húmeda o demasiado ajustada.
Esto no significa que una mujer tenga mala higiene. De hecho, lavar excesivamente la zona o utilizar productos perfumados puede causar irritación y alterar todavía más su equilibrio natural.
El mal olor no siempre significa candidiasis
Este punto es muy importante: la candidiasis no es la única causa de molestias vaginales.
La vaginosis bacteriana, algunas infecciones de transmisión sexual, la irritación por productos químicos y otros tipos de vaginitis pueden generar flujo, ardor o mal olor. Aunque los síntomas se parezcan, cada condición necesita un tratamiento distinto. (Cleveland Clinic)
Usar una crema contra hongos cuando realmente existe una infección bacteriana no resolverá el problema. También puede retrasar el diagnóstico y permitir que las molestias empeoren.
Por esa razón, una mujer debería consultar cuando es la primera vez que presenta síntomas, cuando el olor es fuerte, existe dolor pélvico, fiebre, sangrado inesperado o el tratamiento utilizado no produce mejoría.
Cómo se trata correctamente
El tratamiento habitual para la candidiasis consiste en medicamentos antifúngicos. Estos pueden encontrarse en forma de cremas, óvulos vaginales o, en ciertos casos, una tableta oral recetada por un profesional. (CDC)
Algunas presentaciones se venden sin receta, pero eso no significa que deban utilizarse cada vez que aparezca cualquier picazón. Antes de iniciar un tratamiento conviene estar segura de que realmente se trata de candidiasis.
Las mujeres embarazadas, quienes tienen diabetes, defensas bajas, infecciones frecuentes o síntomas intensos deben buscar orientación médica, ya que podrían necesitar un tratamiento distinto o más prolongado.
También es importante completar el tratamiento según las instrucciones, aunque las molestias disminuyan antes.
Remedios caseros que pueden empeorar la irritación
En redes sociales se recomiendan con frecuencia el ajo, el limón, el vinagre, el bicarbonato, el yogur y diferentes plantas para “eliminar” los hongos. Introducir estas sustancias dentro de la vagina no es una práctica segura.
Algunos ingredientes pueden provocar quemaduras, resequedad, inflamación o alterar el pH natural. La vagina no necesita desinfectarse por dentro y tampoco debe lavarse mediante duchas vaginales.
La limpieza externa puede realizarse suavemente con agua y, cuando sea necesario, un producto sin perfume. El interior de la vagina posee su propio mecanismo de limpieza.
Hábitos que pueden ayudar a prevenir nuevos episodios
No siempre es posible evitar por completo una candidiasis, pero algunos hábitos pueden reducir el riesgo.
El CDC recomienda utilizar ropa interior de algodón, preferir prendas transpirables que no queden demasiado apretadas y mantener el área limpia y seca. (CDC)
Después de hacer ejercicio o nadar, conviene cambiarse la ropa mojada lo antes posible. También se aconseja evitar sprays íntimos, perfumes, talcos y jabones fuertes.
Mantener la glucosa controlada es especialmente importante para mujeres con diabetes. Cuando el azúcar permanece elevada, las infecciones por hongos pueden aparecer con mayor frecuencia y resultar más difíciles de tratar.
¿La pareja también necesita tratamiento?
La candidiasis vaginal no suele considerarse una infección de transmisión sexual. Por eso, normalmente la pareja no necesita tratamiento si no presenta síntomas.
Sin embargo, si la pareja desarrolla picazón, enrojecimiento o irritación genital, debería consultar. Durante el tratamiento, las relaciones sexuales pueden resultar dolorosas y algunas cremas vaginales pueden debilitar temporalmente los preservativos de látex, por lo que conviene revisar las instrucciones del producto.
Cuando la infección regresa una y otra vez
Tener varias infecciones en poco tiempo no debería manejarse simplemente comprando la misma crema repetidamente.
Las recurrencias pueden estar relacionadas con una especie diferente de Candida, resistencia al tratamiento, diabetes, medicamentos, alteraciones del sistema inmunitario o incluso con un diagnóstico equivocado.
En esos casos, el profesional puede tomar una muestra vaginal y solicitar pruebas para identificar la causa. Algunas mujeres necesitan tratamientos más largos y, en situaciones específicas, medicamentos preventivos durante varios meses. (CDC)
Cuándo buscar atención médica
Conviene consultar cuando los síntomas aparecen por primera vez, regresan después del tratamiento o se presentan durante el embarazo.
También se necesita evaluación si existe fiebre, dolor abdominal o pélvico, llagas, sangrado, olor muy fuerte, flujo verde o amarillo, o riesgo de una infección de transmisión sexual.
La candidiasis suele ser leve, pero los síntomas severos pueden incluir inflamación importante, enrojecimiento y pequeñas grietas dolorosas en la piel. (CDC)
La clave no es “eliminar todas las bacterias”
La zona vaginal contiene microorganismos que cumplen una función protectora. El objetivo no es eliminar todas las bacterias ni mantener la vagina completamente estéril, porque eso no sería normal ni saludable.
La verdadera clave está en reconocer los síntomas, obtener el diagnóstico correcto y utilizar el tratamiento apropiado. Cuando se evita la automedicación y se protege el equilibrio natural de la zona íntima, es mucho más fácil controlar las molestias y prevenir complicaciones.
Aviso: Este contenido es únicamente informativo y no sustituye la evaluación de un ginecólogo. La imagen es ilustrativa y no representa necesariamente el aspecto real de una candidiasis. No introduzcas ajo, limón, vinagre, bicarbonato ni otras sustancias caseras dentro de la vagina. Ante mal olor fuerte, fiebre, dolor pélvico, embarazo o síntomas persistentes, consulta con un profesional de la salud.
